martes, 10 de marzo de 2015

Mamografías, seguros para la salud femenina




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Las mamografías representan una fórmula de análisis extraordinariamente útil para saber del estado de las mamas con la finalidad de adelantarse al desarrollo de los tumores. Se trata de un análisis cuyo valor está en la regularidad de los controles.

Las mamografías son pruebas médicas simples y económicas. El objetivo es explorar cuidadosamente los senos de la mujer. Y, aun más, también en los pechos de los hombres de edad que han desarrollado patologías previas y que pueden ser candidatos al desarrollo de procesos tumorales.

Las mamografías consisten en el uso de rayos X en dosis muy bajas que permiten evaluar el tejido de los senos, evaluar la zona de los pezones, observar la epidermis y las capas de piel profundas, pero también los músculos relacionados con el área pectoral y los que los enlazan con las axilas.

Las mamografías suelen ser de dos tipos, las de exploración y la de diagnosis. La primera rastrea la zona pectoral en busca de irregularidades, de anomalías en los senos, rastros que pueden esconder tumores o lesiones no advertidas.

Una mamografía de diagnóstico se orienta a la búsqueda de procesos tumorales o lesiones asociadas que han sido detectadas por el facultativo en una exploración previa. Bien palpando, mediante la observación visual o con cualquier otro análisis.

Las mujeres mayores lo tienen más fácil, la abundancia de tejidos grasos en sus mamas revela con más claridad las lesiones a detectar. En las mujeres más jóvenes, no resulta tan fácil.

Por esta razón, las radiografías están recomendadas para las mujeres de más de 35 años y las ecografías de los senos -o cualquier otra técnica a su altura- se recomiendan para las de menor edad, porque permiten un mayor contraste en la visualización de los tejidos de las mamas.

Los especialistas buscan en las mamas una mancha contrastada y definida, pero lo habitual es el cruce de los datos de diferentes pruebas, si de lo que se trata es de conseguir un diagnóstico seguro.

Los especialistas tienen a su disposición una escala internacional homologada con la que evaluar las pruebas de las mamografías. Esta escala va del cero al seis. Cero supone una mamografía que no se revela como una prueba fiable para emitir un diagnóstico; seis, lo contrario.

La mujer que acude a una prueba de mamografía pasa por una prueba que consiste en exponerse a la compresión de sus mamas con el uso de dos paletas que sobresalen del equipo de exploración.

Para las mujeres especialmente sensibles, que no toleran este tipo de acciones físicas, se busca conocer su momento hormonal para encontrar el momento más adecuado para la exploración, un momento en el que su sensibilidad no sea tan acusada.


Mamografías, seguros para la salud femenina.

Publicado por Samuel Donn

Samuel es un estudiante de medicina de 23 años, apasionado por el deporte y la vida sana. Aunque su pasión superior es la tecnología y las redes osciales. Publica en este blog con cariño y ¡mucha salud! (y que dure...)

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