miércoles, 1 de abril de 2015

5 trucos para dejar de comer sin tener conciencia



Comer es una tarea habitual que, a fuerza de repetirse y repetirse, se vuelve mecánica y, por todos los motivos que se imagina, puede llegar a ser ajena a nuestro control, ajena a nuestra conciencia.


Que comer sea una actividad rutinaria, que camina ajena a nuestra voluntad, es un problema. Podemos comer sin tener conciencia de que lo hacemos y en qué cantidades. El escenario perfecto para romper un equilibrio dietético y engordar.

En estas líneas vamos a proponer cuatro estrategias muy simples, cuatro conductas, que nos ayudarán a tomar conciencia de que nos alimentamos, de que comemos, jugando con nuestra percepción. Vamos con la primera, utilizar platos de otros tamaños:

-Utilice platos pequeños. Se trata de ser conscientes de que hemos terminado con la ración que nos hemos puesto. A veces no lo advertimos, pero comemos raciones abundantes en platos grandes, más allá de nuestras ganas de comer y de las necesidades nutricionales. Por éso, utilizar platos pequeños nos invita a tomar más conciencia y control sobre las cantidades de comida.

-Tomar conciencia del primer bocado. Si no apuntamos a intentar pararnos a degustar la primera pieza de comida que nos echamos a la boca, tomaremos conciencia de sabores y de retrogustos, de sabores primarios y secundarios, algo que nos ayudará a desautomatizar el gesto de comer y retirar compulsiones alimenticias de la mesa.

-Sentarse a la mesa. Comer de pie, combinar la comida con otra actividad, puede llevarnos a despistarnos sobre lo que estamos haciendo para comer y quitarnos de en medio esa conciencia. Sentarse a la mesa y colocarse detrás de un plato es un gesto que nos pone ante el hecho de alimentarnos. Una forma de no despistarnos y de dejar de comer en exceso por falta de control.

-Colocar el tenedor boca abajo. Si se coloca el tenedor boca abajo en el plato, tendremos más dificultades para emplearlo con rapidez en la recogida de nuevos bocados de comida. La idea es ralentizar el gesto, crearnos algunas dificultades para tomar las piezas de comida. Éso no acercará a comprender lo que estamos haciendo.

-Use la mano no dominante. La mano que no es la dominante puede ser nuestro mejor aliada. La falta de destreza nos ayudará a tener conciencia de lo que estamos haciendo y aportará lentitud a la toma de los trozos de alimento que nos llevamos a la boca. Una dificultad que juega también a favor de nuestra dieta.


Adiós a comer sin tener conciencia. Y salud.

Publicado por Samuel Donn

Samuel es un estudiante de medicina de 23 años, apasionado por el deporte y la vida sana. Aunque su pasión superior es la tecnología y las redes osciales. Publica en este blog con cariño y ¡mucha salud! (y que dure...)

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